domingo, 27 de marzo de 2016

En todo y más

En las fotos de Saint Denis que otro tomó,
en la banca rota del parque,
en los café que simulan otros lares,
en las galerías donde no me acompañas,
en los cafés que no bebemos,
en las sesiones de música que nos perdemos,
en los libros que no te veo leer,
en los retratos a color.

Desde este lado,
desde este idioma.

En las viejas vías del tren que son camino,
en la risa de los niños que se escabullen de sus cuidadores,
en la bibliotecas repletas de libros,
en el perro que pasea con su amo,
en los paraguas con lluvia, 
en la mirada perdida de las mujeres desde los balcones,
en las mesas servidas sin comensales,
en el curioso murmullo de los museos.

Desde mis noches despierta,
desde mis días a solas.

en las puertas con postigo,
en los jardines que florecen en soledad,
en los carteles que me cambian la ruta,
en la canción de Navidad que suena a finales de marzo,
en las banderas desvencijadas,
en los bares que no abren los domingos,
en los gatos que odias,
en los duendes que se esconden,

incluso,
en estas vagas líneas,

en todo y más,
te extraño y te amo,
ambos,
con la misma fuerza. 

viernes, 19 de febrero de 2016

Despierta

Estoy en la mitad de la incertidumbre, 
el miedo me corrompe, me perturba, me atrapa, 
me acaricia desagradablemente. 

Le temo más a tu reacción que a la mía, 
porque la mía al menos la he ensayado frente al espejo,
le temo al desencuentro de los días, a la mirada esquiva, 
a los monosílabos de tus manos. 

Se que te atacan el pavor y el espanto,
traen inmerso el desolado traje de la distantes frases que ya no pronuncias, 
de las simples imágenes que me dibujas como premio de consolación a la larga espera. 

Lo medito y no te entiendo, 
quizás son las verdades que no me dices, 
si, si han de ser ellas,
se escaparon de tu alma y vienen atormentar mi fracturada existencia.

No hay noche eterna,
despierta amor, despierta 
afuera es de día y el rocio que todo lo refresca nos espera. 

domingo, 14 de febrero de 2016

¿Sentirse enamorado o ser un enamorado?

Hoy que todos están en medio del mar de corazones,  flores, chocolates y enormes e inservibles peluches, pensé que debía hacer una reflexión, consiente, clara y lejos de las pasiones que el “amor” nos provoca. 

Es verdad, sentirse enamorado es una  delicia,  un pequeño infierno de diversión donde aceptas  desde los dolores de estómago que producen las mariposas  que es básicamente un pequeño estado de ansiedad, hasta las más ridículas declaraciones, y yo no tengo nada contra ellas, me encanta lo ridículo;  en todo caso, creo que estamos un poco confundidos, una cosa es sentirse enamorado y otra estar enamorado,  una tiene que ver con el hacer y la otra con el ser, la acción y la identidad traspapeladas  una vez más.

Hace un par de días me tropecé con la charla de un coach que explicaba muy bien este tema usando un episodio de la historia ampliamente conocido, la tentaciones Jesús en el desierto,  y no me quiero poner religiosa, nada más lejos de esa instancia, solo lo que el ejemplo es sencillamente perfecto, me explico, la narración bíblica dice que Satanás le hizo unas propuestas al Señor, le dijo que si “convertía las piedras en pan”, que si “se lanzaba desde lo alto” y, que si “le adoraba”, le daría o recibiría algo a cambio, pues yo estoy convencida que Satanás  NO dudaba sobre quien “era” Jesús o  sobre lo que podía “hacer”, justo por eso lo quería empujar a hacerlo, y Él, Jesús, tampoco dudó sobre ambas cosas, porque nunca le respondió “No puedo”; a este punto se preguntarán ¿qué tiene que ver eso con el amor?, pues todo.

Cuando las personas nos enamoramos entramos en un proceso de descubrimiento, empezamos a reconocernos  y sin lugar a duda a darnos, y es en ese punto donde me voy a detener en primer lugar. Darse en una acción que va marcada por lo que podemos “hacer”  por el otro o para el otro, y  no está mal, sólo que erradamente en muchos casos es lo que gobierna nuestras relaciones, así de lapidario, pasamos nuestras experiencias amorosas valorando al otro por lo que pueden hacer por nosotros o podemos hacer por el, que si vino a buscarme, si le compré,  si dejó de hacer esto o lo otro, que si tengo que ir a tal o cual lugar, entre cientos de cosas, porque si no lo hago el o ella van a pensar que no lo amo,  o no me ama, no sería mejor preguntarse ¿Por qué tengo que demostrar para que me crean?, cuando veo a la gente preocupada porque en días como hoy "tienen",  que enviar esquelas, dulces o hacer algo especial para exhibir y manifestar su afecto siento que estamos perdiendo las perspectivas; ven porque si tiene que ver la historia de Jesús y el pata e’ cabra con esto, Jesús no tuvo que demostrar quien el era, le presionaron en el hacer, si, pero no se sometió a las exigencias modeladas de su interlocutor.

En un segundo lugar quisiera reflexionar sobre el ser un enamorado, serlo te da identidad, y las personas con una identidad clara se reconocen a distancia, le brotan actitudes, comportamientos y acciones llenos de verosimilitud,  y no por obligación o peor aún por enajenación; en definitiva no hay una despersonalización del ser. 

Conozco decenas de relaciones incluso alguna mía, en la que el hacer a decantado en  fracaso, porque alguno de la relación, si no ambos pierden su verdad, autenticidad y esencia por el otro, no me malinterpreten, no digo que si a su amado le gusta que usted cocine alguna tipo de receta, arepas por ejemplo, usted no las haga, pero hágalas porque es una decisión legítima, sin refunfuños, sin nostalgia de cuando no lo hacía, de seguro  le quedarán más sabrosas, sea un auténtico enamorado, disfrute ese espacio, pero no se obligue a hacer cosas que le hacen perder su consonancia con la vida, respete al otro, si, pero por encima de cualquier exigencia respete su propio carácter, porque sino despertará un día amargado extrañándose. Si lo suyo no es celebrar el día de los enamorados el 14 de febrero hágalo saber, quien se ha enamorado de usted lo entenderá, porque cuando se ama hasta lo que no nos gusta del otro es llevadero, no es que no tenga detalles especiales,  sólo no los fuerce porque lo obligado se nota, y mucho.

Hace algunos años, cuando era una adolescente estaba perdidamente enamorada de alguien y aunque soy de las que recuerda todas las fechas y momentos especiales, un día descubrí que mi dulce tormento se la pasaba enfermo de gripe y no se cuidaba, entonces tomé la decisión de ir a una farmacia y comprar un canasto impensable de vitamina C y antigripales,  me dirigí a su casa  toqué el timbre y al verle dije: “solo vine a dejarte esto porque no quiero escuchar que estas nuevamente agripado y deseo que estés bien”, luego me fui, yo no se si el recuerde ese pequeño episodio pero para mi ha sido uno de esos actos desobligados de ser una enamorada, y no me pidió que lo hiciera y yo,  no esperaba que el me amara más por haberlo hecho,  y cuando lo pienso mi único interés en ese momento era el bienestar de ese chico. Hoy, reconozco ese insignificante evento como un acto de  verdadero amor, gobernado por el ser, no por el hacer. 

El amor se basa en el respeto,  el compromiso y la admiración,  en una decisión, entréguese con todo, con lo bueno, lo malo, no se engañe ni engañe a su compañero mostrándole algo que usted no es, porque como dice el refrán popular, las mentiras tienen las patas cortas y siempre terminan mal, siéntase enamorado, pero por sobre todo sea uno y si hoy quiere regalar un peluche inservible hágalo, pero con la convicción de que es un acto de amor no de obligación.


Para quienes lo celebren, feliz día del amor. 

sábado, 23 de enero de 2016

Escribir para...

Drenar, exorcizar, tamizar,
dibujar frases con el excelso misterio del idioma
llorar con las letras tristes o bailar con la alegres,  
en el caso de que las letras tengan emociones.

Mentir, jurar, bendecir,
contar verdades o matizar con pletoricas palabras el amor,  
simular disparates elocuentes,
moldear leyes, replicas, sentencias.

Historiar, ficcionar, cartear,
pintar lapidarias negativas o sortear el insomnio,
apasiguar la mudez,
componer canciones, poemas, ensayos.

Revelar, anunciar, pronosticar, 
solicitar medicinas que solo farmacéuticos y boticarios entenderán,
dejar recados o notas de adios,
Pretender  inteligencia, elocuencia, sapiencia.

Complicar, confundir emarañar,
versear las calles y paisajes que se le niegan a los ciegos,
describir el olor a lluvia,
publicar noticias, opiniones, mentiras.

Escribir
Simplemente
para ti,
para mi,

para los dos.

martes, 29 de octubre de 2013

Cincuenta Años


Ya  no se sí me ofreciste o pediste cincuenta años de vida juntos.

Cincuenta años,
Se leen rápido, a mi me parecen pocos,
y mientras tu me propones duplicarlos o hacerlos eternos,
yo me regodeo en risas pensando en esta vida tan descuidada, tan falta de sueño y de ti.

Medio siglo para leernos poemas de amor en la terraza,
cocinar platos extraños,
cambiar de país, de nacionalidad, de idioma,
discutir sobre el clima, la política o las forma en las que no nos besamos,
contar monedas, pagar deudas,  
o simplemente sorprendernos por el milagro de la vida y la muerte.

Diez lustros para hacer promesas, cumplirlas, romperlas, 
bailar boleros, mirarnos y dejar de mirarnos,
para dormir en una misma cama donde gatos y perros no pueden acompañarnos,
balancearnos en mecedoras,
amarnos, odiarnos, acariciarnos,  todo con la misma intensidad. 

Seiscientos meses para poblar una casa con niños que bailen y pinten en la estancia,
elegir platos que no compraremos, despedir a los amigos,
llorar, reír,
discutir sobre tus ambiciones o las ranuras del techo,
ignorarnos las arrugas, tus canas, mi mal genio. 

Dieciocho mil doscientos cincuenta días para...
desvelarnos y despertarnos haciendo el amor, o la guerra,
contemplarnos, darnos la espalda,
buscarnos, perdernos, encontrarnos,
orarle a Dios, pelearle a Dios,
descubrirnos, aburrirnos,
llenarnos de moho, de fotos, de recuerdos. 

Y aún sin saberlo, aquí están, aquí estoy, 
para dártelos o recibirlos, 
total,  
¿Cuanto pueden ser  cincuenta años amor mío?.  

martes, 2 de julio de 2013

A Usted. Carta 1

Extraño Sin Razón; 

Le escribo a  usted que desde que recién le conozco no logro pensar en otra que no sea usted. 


Probablemente le extrañe esta carta, pero debo decirle  que de una forma incontrolable le he convertido en el centro y protagonista de mis conversaciones y motivaciones. 


He de aclararle que no le encuentro sentido  a todo esto, si  es que usted me parece políticamente incorrecto, odio su manera de reir, esa galantería tan natural, tan suya, que me parece empalagosa y aprendida en el siglo pasado, me desagrada que quiera sobresalir por encima de mi usando su voz fuerte y melodiosa, no puedo soportar que tenga pasado y mire si no es uno sólidamente complicado, sin embargo,  pienso que esas cosas de alguna manera me sirven para apartarme de usted,  aunque sea solo por un tiempo, el que transcurre entre un día y otro mientras suena el teléfono, por fin escucho su voz,  y entonces olvido todo lo que odio de usted, sonrío y por cinco o seis minutos le amo.  


Me despido pidiéndole que tenga la dignidad de no aprovecharse de este tiempo de debilidad mío. 


Sinceramente, 


Quien le escribe. 



lunes, 8 de abril de 2013

#YoSoyVenezolana



La semana  pasada recibí  una oferta laboral nueva, que posiblemente mejore mi calidad de vida, me alegré y agradecí a Dios por ello, sin embargo, la noche siguiente la alegría se me convirtió en reflexión y luego en llanto, un nutrido grupo de artistas me recordaron que #YoSoyVenezolana y la oferta que estaba recibiendo  había llegado  porque estaba en otro país, si,  llevo viviendo 6 años en otro país, a veces olvido que no estoy en casa.

En estos años he estado profundamente agradecida con Colombia, si, con ese vecino que cuando era niña nadie quería, el que todos mirábamos  con desdén y vergüenza,  ese país al que la guerra le ha costado sangre y dolor, pero que con la voluntad política de muchos ha logrado encaminarse y darle a sus ciudadanos un mejor  país para vivir, pero ese no es el tema que me atañe, el tema no es Colombia, el tema es Venezuela, por eso les quiero compartir algo de mi vida.

- Yo lo que quiero es zapatear -   le dije a mi mamá cuando regresábamos frustradamente de una prueba p ara ingresar a estudiar gimnasia artística, yo tenía unos cinco años, y es que cuando tienes esa edad  eso se traduce  en quiero bailar joropo,  en aquella época el flamenco no estaba de moda, así pues mis papás que me inscribieron en la Escuela de Danzas Yolanda Moreno. Pasaron once años, y en medio de mi admiración por Yolanda y su hermana Patricia, me gradué de bailarina de danza nacionalista en el otrora Sistema Nacional de Danzas,  es por eso que  ahora entiendo porque cuando estoy nostálgica de este lado de la frontera pongo a todo volumen un par de calipsos, un zangueo, una gaita negra o un joropo,  y  como dicen en mi tierra, cojo mínimo.

Pasó algún tiempo, crecí, me gradué de periodista y en el 2001 cuando ejercía en mi primer trabajo, entre disturbios y una larga jornada electoral  universitaria conocí al que fuera elegido ese día como presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad de los Andes en Mérida,  Tareck El Aissami, el actual Gobernador del estado Aragua, pero también conocí el peligro del ejercicio del periodismo, viví el miedo, sentí  balas atravesar patios y salones,  ese miedo algo cambió en mí, y por destino o desatino años después me dediqué a la publicidad, profesión que he ejercido hasta hoy.
En el año 2007 llegué a Colombia con la excusa de haber obtenido una beca para Especializarme en Gerencia de Mercadeo, buscaba un respiro a la situación en política que ya era palpante y evidente en Venezuela,  pensé que en 18 meses regresaría, pero antes del año en Venezuela ya habían cerrado RCTV, la cosa se estaba poniendo dura así que  decidí quedarme, explorar opciones y encontrar oportunidades, las hallé, y mi vida cambió, me convertí en inmigrante; y me llené de ausencias, el inasistente se hizo constante,  empecé a perderme la navidad con la familia, el cumpleaños con los amigos, la muerte  mi abuela, el nacimiento de mis sobrinos, la boda de los compañeros de siempre, en fin, empecé a perder mi vida en Venezuela, y eso no es chévere. 
De este lado de la frontera me reencontre con una de mis pasiones, la fotografía, volví a la universidad me compré una cámara y empecé a disparar, para algunos tengo talento, para otros no, pero ciertamente algunos locos me ha dado la oportunidad de exponer mis fotos y curiosamente la primera vez que lo hice  también fue en el extrajero, pero representando a Colombia, yo,  una venezolana era la cuota colombiana en esa colectiva en Europa,  y eso dolió, insisto, no es chévere. 
Luego de manejar varias marcas en Colombia, me entregaron el reto de sacar del anonimato la marca de la empresa Oficial de Correos de Colombia, y lo hice, con mi equipo pusimos a sonar a 4-72,  en los últimos dos años le enseñe a un país que su empresa entregaba lo mejor de sus sueños y sus proyectos, que estaba “entregando lo mejor de los colombianos”, y ese a hasta la fecha, ha sido mi logro profesional más importante, del que estoy muy orgullosa, luego de esto empecé a sentir que había encontrado mi lugar en Colombia,  a este punto y por fin algo me pareció chévere.
Hace un par de días recibí una llamada, me estaban ofreciendo manejar la campaña publicitaria de turismo del país,  que honor tan grande,  un gran proyecto que estaría feliz de sacar adelante,  pero por la noche me senté a través del Internet, como nos toca a los emigrantes, y vi repetición del acto que protagonizaron un nutrido grupo artistas venezolanos en apoyo a Henrique Capriles, y la alegría se me convirtió en llanto, y mientras los escuchaba y se me escurrían las lágrimas recordé que no solo soy publicista, sino que aún soy bailarina, fotógrafa y por encima de todo eso Soy venezolana, y me pregunté: ¿No debería estar yo creando campañas para decirle a lo  venezolanos que IPOSTEL entrega lo mejor o invitando al mundo entero a visitar Venezuela?  ¿No deberían estar firmadas  con un Venezolana todas mis fotos?.... Y llegó la respuesta: En Venezuela el correo no funciona, la infraestructura turística tampoco, los espacio de arte están limitados para los que se venden al gobierno y lo único que se publicita es odio hacia quien piensa diferente, entonces reafirmé mi posición y el 14 de abril El Flaco tiene mi voto, porque yo también quiero un cambio, una sola Venezuela y una ganas locas de volver por las oportunidades que se me quedaron pendientes hace seis años atrás, pero sobre todo, porque a mi  ese país aún duele y aunque esté lejos, tengo un eco que me retumba en el alma,  y... parafraseando a Gledys Ibarra repito “yo tengo un cartoncito plastificado que dice: #YoSoyVenezolana”. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Haykus I


1
A mi corazón
de remiendos, le puse
el parche equivocado.

2
Esta tarde, me
la fijaron con clavos
en el corazón.

3
Los corazones,
los rotos, es mejor que
ni se transplanten

4
Cuando me curé
de tu mal de amores,
volví y recaí.

5
De los secretos
que van a la tumba, ya
hablan los muertos. 

domingo, 21 de agosto de 2011

Desde Tierras Aztecas


Desde tierras aztecas donde no estoy pienso en vos y se me acaba el año, se me acaba el tiempo de tocarte, librarme del peso de no ser con vos. Me contengo y tal vez resucite el en el encuentro del abismo falso y vacío del sitio donde te me pierdes al pensarte.

"I"


Inverosímil, la condura que juega al descalabro del orden de las cosas,
Inexorable, porque no atiendes mis ruegos silenciosos, 
Irremediable, sol que bronceas mi piel en verano,
Incontenible, cada palabra que brota su boca,
Impecable, cada línea de tu rostro,
Inexplicable, el odio que hiere la paz de lo sagrado,
Insoportable,  la obligación de olvidar,
Irreparable,  la brecha que te separa,
Imposible, vos. 

Cerrado por Vacaciones



“Cerrado por vacaciones” dice el letrero que cuelga desde la oscura ventana.  Es de noche, la bombilla está maltrecha, pero se alcanza a leer “cerrado por vacaciones”.
Cuanto pueden durar este… ¿tiempo libre?, he regresado por aquí varias veces y el mensaje es el mismo, la casa está cerrada. 
El polvo invade los rincones,  ah es que también me he asomado de día y da igual, hay un silencio mortal, un abandono matizado de fuga;  lo sé, de aquí salieron sin avisar, huyendo de algo o de alguien.
¿Donde andarán mis entrañables compañeras?  Tan solas o tan borrachas de libertad como los espíritus burlones que se pasean entre callejones oscuros y cementerios, las necesito. ¡Regresen carajo! que en esta maltrecha y desordenada casa nada retoña si no están.
Me voy con la duda. He de volver en otras lunas.