Aquí hay "De Todo Como en Botica"... de lo que veo y no puedo ver, de lo que oigo y escucho, y mucho de lo que no entiendo y me desconcierta.
jueves, 2 de noviembre de 2017
Incertidumbre
viernes, 6 de octubre de 2017
Ven
solo necesito una cosa, un gesto,
la caricia adeudada,
la palabra más sencilla,
sábado, 26 de agosto de 2017
Briscar
martes, 3 de mayo de 2016
Habría que hacer una fiesta
los festeja.
domingo, 1 de mayo de 2016
Tiempo
si solo en dos, tres, tal vez seis resquicios
mi rostro a cobijado tu rostro
y aun así te he sabido como yo misma,
tal vez desde los libros de historia,
o desde el tiempo
cuando éramos vacío, silencio,
nada y algún día,
aquel del mes primero.
jueves, 21 de abril de 2016
Obediencia
cómo he de cuestionarle, si te amo como amo a mi propio cuerpo,
aunque me seas ajeno como el hombre que camina por la acera del frente,
o que el vive en la casa de otra.
domingo, 17 de abril de 2016
Recíprocos.
Y reciprocos en la vida,
domingo, 27 de marzo de 2016
En todo y más
te extraño y te amo,
con la misma fuerza.
martes, 29 de octubre de 2013
Cincuenta Años
lunes, 8 de abril de 2013
#YoSoyVenezolana
domingo, 21 de agosto de 2011
Desde Tierras Aztecas
Cerrado por Vacaciones
jueves, 16 de junio de 2011
Te Vas
La ligereza del ambiente no le da cabida al pasional pensamiento que de vez en cuando te trae a mi.
Hoy como una caricia de franca conformación me suelto del apego a tu espalda y a tus ojos profundos.
sábado, 26 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
Historias junto al mar
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miércoles, 2 de septiembre de 2009
Esa de allá…
Lástima que no tengas recuerdos, podríamos conversar de las tantas veces que resguardaste las ingenuas notas de amor que me dejaba aquel escurridizo niño, o de las desgarradoras escenas que protagonizaba en tus brazos cada tarde al ver partir a mi primer amor.
En la edad escolar me esperabas y te asegurabas que estuviera resguardada daba igual si el sol era inclemente o te empapaba el más torrencial aguacero, no me fallabas, estabas siempre allí, protectora.
Que bueno sería que como dos íntimas amigas habláramos de los personajes que con ayuda de tu hermético amigo sonoro anunciaban su llegada, como aquel que una noche se apareció con todo para una cena que luego los nervios no le dejaron comer, o ese otro que cada cuanto al sentirse solo le daba por llegar a ti y casi a golpes te exigía que me llevaras a su encuentro.
Sigo insistiendo, no es justo que no tengas memoria, así podríamos recordar sonrientes el suspiro que inspiraba ese bonito espécimen que me llevaba como caballero andante a tu regazo cada fin de año.
Tu la siempre pulcra, la vestida de blanco, la inmaculada fuiste testigo de tantas cosas que tendrías historias para contar en libros, pero supongo que aún sigues allí inamovible, silenciosa, discreta.
¡Que buena vaina amiga mía! que por ser sólo la metálica puerta del zaguán en la vieja casa materna ignores esta extraña melancolía que es por vos y sólo por vos…
Ve
lunes, 15 de junio de 2009
Compañero
He decidido usar tu cepillo de dientes, y es que me da una pena verlo solo allí junto a la jabonera, si, allí donde lo dejabas cada noche luego de tu extenso ritual de limpieza.
Lo he empezado a usar para que nos hagamos compañía, por lo menos frente al lavamanos somos dos y nos volvemos casi uno cuando lo pongo en mi boca y lo restriego para sacar las impurezas que se instalan en cada rincón, luego lo regreso a su sitio y volvemos a quedarnos solos, el en baño y yo el la sala, en el estudio o normalmente el cuarto.
Quiero convencerme que quizás usándolo el sabor de tu boca se quedará en la mía por una vez más, o tal vez el que tantas veces te ocupó guarde los secretos que no me contaste, es más, creo que si soy buena con el y mantengo mis visitas un par de veces al día, hablará, me los contará y entenderé por que no has vuelto.
No se si sea una locura más de las mías pero se que más tarde o más temprano lograré que te traicione y me cuente algunas cosas, lo único que me preocupa es que me diga que con tanta agua y jabón se le borraron los recuerdos y no sabe nada ti, pero está convencido de que también te extraña.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Paseo Melodioso
Escuchando joropos comencé mi viaje en el llamo, que recio y madrugador me animó con arpa cuatro y maracas y un seis por derecho y un contrapunteo para terminar arrullándome con las bellas tonadas que hablan de la Luna llena o de su menguante proceso que les da a los llaneros una compañía serena.
En la capital musical salte al Seis Figureao y a La Bella del Tamunangue, porque para bailar La Batalla no tenia los arrieros, me quedé en la zona y con “La Guerra de los Vargas que en la montaña empezó por una vaquita flaca” dancé paso a paso en mi me memoria el recuerdo de la coreografía de aquel Golpe Tocuyano.
En busca del frío refrescante de las montañas andinas me pasee extasiada entre valses y bambucos, y guardando en la memoria la vista del imponente nevado Pico Bolívar me fui camino al calor falconiano, y allí disfruté con sus Tambores Veleños que repican como las caderas de las negras que al compás del cuero mueven su esbeltez envueltas en un olor a mar y pescado fresco.
La costa caribe me recibió con sudor, bellas voces negroides y cantos de sirena, luego al son del Cumaco y un buen sangueo celebré “Con banderas de colores” a San Juan Bautista. ¡Que sabroso! es escuchar repiquetear de esos tambores rememoran la herencia esclava y africana que de legado nos dejó, ritmo y sabor para jamás olvidarlas, Cata, Cuyagua y Choroní.
En oriente me encontré con los pescadores y de sus atarrayas enredadas sacaron cuatros, guitarras, bandolas… y, entre polos, malagueñas y galerones le cantaron al amor, al mar azul y al horizonte infinito. Reconfortada con tan dulces melodías decidí darle gozo el cuerpo y me fui al sur con sus hermosos tepuyes y alegres mineros que me recibieron en el Callao con el alegre y pegajoso Calipso. En el siempre carnavalesco Callao las hermosas Madamas con sus trajes multicolores y floridos, los diablos rojos, sus amenazantes máscaras y los medios pintos maquillados de betún me envolvieron en esa herencia antillana que se canta en papiamento y se baila con el alma recordando a “Isidora” y a una “Guayana que es rica en oro, hierro y mujer”.
De regreso al centro ya en la Gran Caracas, la de los techos rojos, me senté a los pies del Avila y una retreta armonizó mi estadía con merengues que hablaban de una tal “Carmen la que contaba diez y seis años.”
Creo que tanta melancolía es sencilla necesidad del terruño, y con gran afán de recorrer el país llegué a mi occidente venezolano pa’ quedarme, en mi tierra, el Zulia. Entre fotos de la Plaza Baralt y la Calle Carabobo me imaginé como "va cantando el pregonero vendiendo su merancía" así como Rafael Rincón lo vió y me sentí la “Reina” de la contradanza pensando en los amores de vals de “Natalia”.
Corriendo me fui a las riberas del lago a ver al Catatumbo tan misterioso y peculiar y terminé bailando con mi saya al son del Chimbaguele y abrazada con Juan de Dios que me decía al oido: “San Benito lo que quiere es que lo bailen las mujeres”, y pa’ cumplirte la petición un trago de ron ¡Salud mi santo negro!.
En lo mío me detengo y acá canto y bailo todo lo que a bien evoco, desde la gaita perijanera con sus culebras, enredos, y su alegre y bravío grito de guerra “eh, eh, eh, eh, ehhh vaaa”, hasta la gaita tambora que me recuerda “Que los ojitos de Lucía parecen dos para paras”.
Entre Bambucos y danzas pensé de nuevo en mi “Maracaibo Florido” que fue primero de Armando Molero, pero de cualquier modo mía, como diría Udón “yo te llamo con voces del alma, mía, a boca llena, Maracaibo mía”; ahora no se si con más anhelo de la tierra que antes, me arrodillé frente a “La China”* y tareé la “Grey Zuliana”, para monumentalmente ponerle fin a mi viaje por el cántico, la melodía y baile de mi pequeña Venecia.
*“La China” llamamos cariñosamente los zulianos a la Virgen de Chiquinquirá, nuestra patrona.
lunes, 25 de febrero de 2008
Escribo Cartas
Misivas que hablan de amor y malquerencia,
De malquerencia y amor.
No he puesto el primer punto ni te he llamado mi vida
y ya hay lágrimas que se asoman,
pero importa, no hay quien las mire,
Y aunque los escasos rayos de luna logran entrar por mi estrecha ventana,
no hay luz de pupilas que las contemple.
Las teclas hacen ruido y aunque quieran no logran distraerme,
Soy conciente, pienso en ti.
Estaba por contarte algo,
Por decirte del silencio lo que mi sonrisa oculta.
Y es por libre que he ido al calvario,
por mi ego a tu olvido,
por el silencio a la ignorancia
y por tonta siempre a ti.
Hago una nueva pausa.
Tanto papel gastado que no da tregua,
que se acumulan como las palabras,
pero que no llegan, no te llegan.
Y si te lo cuenta el viento?
el lo sabe todo, se lo grité desde mi ventana,
antes de estar aquí, desde el patio de me mi casa;
en su virtud de estar y escuchar,
de llevarse palabras en sus brazos de soplar,
desde mi sur al norte donde te encuentras,
que paradójicamente también es tu sur.
Como te callo,
si hasta el silencio que prometió no nombrarte,
prefirió morir con una voz que acariciara tu nombre.
Si no lo logró aquel que le cantó a un ausente,
que por una argumento de género y tiempo, podría jurar que eres tú.
Escribo pa’ confesarte que en los supuestos de mi condena,
sabrías de mis entrañas,
de mi corazón que es cabeza y viceversa,
donde brota y se acumula la rara virtud de la paciencia,
que consuela leyendo entre líneas los vestigios de tus palabras.
Anoche hable de ti,
le conté a algún amigo lo nuestro, o mejor dicho, lo mío,
porque es mío.
En mis muy maquilladas palabras, solo hablé de lo aparente,
de lo pasajero, de lo que no tiene importancia,
lo que no desnuda mi alma ,que no me compromete,
para salvarme y salvarte.
Escribo cartas, cartas sin destinatario,
que me recuerdan la madrugada enero que te trajo a mí,
a esta bendita desgracia de amarte sin sentido,
la desgracia del amor sin ti.