Extraño Sin Razón;
Le escribo a usted que desde que recién le conozco no logro pensar en otra que no sea usted.
Probablemente le extrañe esta carta, pero debo decirle que de una forma incontrolable le he convertido en el centro y protagonista de mis conversaciones y motivaciones.
He de aclararle que no le encuentro sentido a todo esto, si es que usted me parece políticamente incorrecto, odio su manera de reir, esa galantería tan natural, tan suya, que me parece empalagosa y aprendida en el siglo pasado, me desagrada que quiera sobresalir por encima de mi usando su voz fuerte y melodiosa, no puedo soportar que tenga pasado y mire si no es uno sólidamente complicado, sin embargo, pienso que esas cosas de alguna manera me sirven para apartarme de usted, aunque sea solo por un tiempo, el que transcurre entre un día y otro mientras suena el teléfono, por fin escucho su voz, y entonces olvido todo lo que odio de usted, sonrío y por cinco o seis minutos le amo.
Me despido pidiéndole que tenga la dignidad de no aprovecharse de este tiempo de debilidad mío.
Sinceramente,
Quien le escribe.
Aquí hay "De Todo Como en Botica"... de lo que veo y no puedo ver, de lo que oigo y escucho, y mucho de lo que no entiendo y me desconcierta.
martes, 2 de julio de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
#YoSoyVenezolana
La semana pasada recibí una oferta laboral nueva, que posiblemente mejore mi calidad de vida, me alegré y agradecí
a Dios por ello, sin embargo, la noche siguiente la alegría se me convirtió en
reflexión y luego en llanto, un nutrido grupo de artistas me recordaron que
#YoSoyVenezolana y la oferta que estaba recibiendo había llegado
porque estaba en otro país, si, llevo viviendo 6 años en otro
país, a veces olvido que no estoy en casa.
En estos años he estado
profundamente agradecida con Colombia, si, con ese vecino que cuando era niña
nadie quería, el que todos mirábamos con desdén y vergüenza, ese país
al que la guerra le ha costado sangre y dolor, pero que con la voluntad política
de muchos ha logrado encaminarse y darle a sus ciudadanos un mejor país
para vivir, pero ese no es el tema que me atañe, el tema no es Colombia, el
tema es Venezuela, por eso les quiero compartir algo de mi vida.
- Yo lo que quiero es
zapatear - le dije a mi mamá cuando regresábamos frustradamente de
una prueba p ara ingresar a estudiar gimnasia artística, yo tenía unos cinco años,
y es que cuando tienes esa edad eso se traduce en quiero bailar
joropo, en aquella época el flamenco no estaba de moda, así pues mis papás
que me inscribieron en la Escuela de Danzas Yolanda Moreno. Pasaron once años, y en medio de mi admiración por Yolanda y su hermana Patricia, me
gradué de bailarina de danza nacionalista en el otrora Sistema Nacional de
Danzas, es por eso que ahora entiendo porque cuando estoy nostálgica
de este lado de la frontera pongo a todo volumen un par de calipsos, un
zangueo, una gaita negra o un joropo, y como dicen en mi tierra,
cojo mínimo.
Pasó algún tiempo, crecí, me
gradué de periodista y en el 2001 cuando ejercía en mi primer trabajo, entre
disturbios y una larga jornada electoral universitaria conocí al que
fuera elegido ese día como presidente de la Federación de Centros de
Estudiantes de la Universidad de los Andes en Mérida, Tareck El Aissami,
el actual Gobernador del estado Aragua, pero también conocí el peligro del
ejercicio del periodismo, viví el miedo, sentí balas atravesar
patios y salones, ese miedo algo cambió en mí, y por destino o desatino años
después me dediqué a la publicidad, profesión que he ejercido hasta hoy.
En el año 2007 llegué a
Colombia con la excusa de haber obtenido una beca para Especializarme en
Gerencia de Mercadeo, buscaba un respiro a la situación en política que ya era
palpante y evidente en Venezuela, pensé que en 18 meses regresaría, pero
antes del año en Venezuela ya habían cerrado RCTV, la cosa se estaba poniendo
dura así que decidí quedarme, explorar opciones y
encontrar oportunidades, las hallé, y mi vida cambió, me convertí en
inmigrante; y me llené de ausencias, el inasistente se hizo constante,
empecé a perderme la navidad con la familia, el cumpleaños con los amigos, la
muerte mi abuela, el nacimiento de mis sobrinos, la boda de los compañeros
de siempre, en fin, empecé a perder mi vida en Venezuela, y eso no es chévere.
De este lado de la frontera
me reencontre con una de mis pasiones, la fotografía, volví a la universidad me
compré una cámara y empecé a disparar, para algunos tengo talento, para otros
no, pero ciertamente algunos locos me ha dado la oportunidad de exponer mis
fotos y curiosamente la primera vez que lo hice también fue en el extrajero,
pero representando a Colombia, yo, una venezolana era la cuota colombiana
en esa colectiva en Europa, y eso dolió, insisto, no es chévere.
Luego de manejar varias
marcas en Colombia, me entregaron el reto de sacar del anonimato la marca de la
empresa Oficial de Correos de Colombia, y lo hice, con mi equipo pusimos a
sonar a 4-72, en los últimos dos años le enseñe a un país que su empresa
entregaba lo mejor de sus sueños y sus proyectos, que estaba “entregando lo
mejor de los colombianos”, y ese a hasta la fecha, ha sido mi logro profesional
más importante, del que estoy muy orgullosa, luego de esto empecé a sentir que
había encontrado mi lugar en Colombia, a este punto y por fin algo me
pareció chévere.
Hace un par de días recibí una
llamada, me estaban ofreciendo manejar la campaña publicitaria de turismo del
país, que honor tan grande, un gran proyecto que estaría feliz de
sacar adelante, pero por la noche me senté a través del Internet, como
nos toca a los emigrantes, y vi repetición del acto que protagonizaron un
nutrido grupo artistas venezolanos en apoyo a Henrique Capriles, y la alegría
se me convirtió en llanto, y mientras los escuchaba y se me escurrían las lágrimas
recordé que no solo soy publicista, sino que aún soy bailarina, fotógrafa y por
encima de todo eso Soy venezolana, y me pregunté: ¿No debería estar yo creando
campañas para decirle a lo venezolanos que IPOSTEL entrega lo mejor o
invitando al mundo entero a visitar Venezuela? ¿No deberían estar
firmadas con un Venezolana todas mis fotos?.... Y llegó la respuesta: En
Venezuela el correo no funciona, la infraestructura turística tampoco, los
espacio de arte están limitados para los que se venden al gobierno y lo único
que se publicita es odio hacia quien piensa diferente, entonces reafirmé mi
posición y el 14 de abril El Flaco tiene mi voto, porque yo también
quiero un cambio, una sola Venezuela y una ganas locas de volver por las oportunidades que se me quedaron pendientes
hace seis años atrás, pero sobre todo, porque a mi ese país aún
duele y aunque esté lejos, tengo un eco que me retumba en el alma, y... parafraseando
a Gledys Ibarra repito “yo tengo un cartoncito plastificado que dice: #YoSoyVenezolana”.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Haykus I
1
A mi corazón
de remiendos, le puse
el parche equivocado.
2
Esta tarde, me
la fijaron con clavos
en el corazón.
3
Los corazones,
los rotos, es mejor que
ni se transplanten
4
Cuando me curé
de tu mal de amores,
volví y recaí.
5
De los secretos
que van a la tumba, ya
hablan los muertos.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
Desde Tierras Aztecas
Desde tierras aztecas donde no estoy pienso en vos y se me acaba el año, se me acaba el tiempo de tocarte, librarme del peso de no ser con vos. Me contengo y tal vez resucite el en el encuentro del abismo falso y vacío del sitio donde te me pierdes al pensarte.
"I"
Inverosímil, la condura que juega al descalabro del orden de las cosas,
Inexorable, porque no atiendes mis ruegos silenciosos,
Irremediable, sol que bronceas mi piel en verano,
Incontenible, cada palabra que brota su boca,
Impecable, cada línea de tu rostro,
Inexplicable, el odio que hiere la paz de lo sagrado,
Insoportable, la obligación de olvidar,
Irreparable, la brecha que te separa,
Imposible, vos.
Cerrado por Vacaciones
“Cerrado por vacaciones” dice el letrero que cuelga desde la oscura ventana. Es de noche, la bombilla está maltrecha, pero se alcanza a leer “cerrado por vacaciones”.
Cuanto pueden durar este… ¿tiempo libre?, he regresado por aquí varias veces y el mensaje es el mismo, la casa está cerrada.
El polvo invade los rincones, ah es que también me he asomado de día y da igual, hay un silencio mortal, un abandono matizado de fuga; lo sé, de aquí salieron sin avisar, huyendo de algo o de alguien.
¿Donde andarán mis entrañables compañeras? Tan solas o tan borrachas de libertad como los espíritus burlones que se pasean entre callejones oscuros y cementerios, las necesito. ¡Regresen carajo! que en esta maltrecha y desordenada casa nada retoña si no están.
Me voy con la duda. He de volver en otras lunas.
jueves, 16 de junio de 2011
Te Vas
Hoy mi razonamiento es mas sencillo,
desaprensivo, y sin las carreras bastas que normalmente le agotan.
Se me fueron las ganas, no quiero consultar en mi pasado cada incoherente o torpe palabra que me abrazó.
La ligereza del ambiente no le da cabida al pasional pensamiento que de vez en cuando te trae a mi.
Hoy como una caricia de franca conformación me suelto del apego a tu espalda y a tus ojos profundos.
La ligereza del ambiente no le da cabida al pasional pensamiento que de vez en cuando te trae a mi.
Hoy como una caricia de franca conformación me suelto del apego a tu espalda y a tus ojos profundos.
Te veo volar, te vas. Yo me quedo.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Estática
Me he dedicado a mirarla,
inmóvil, fría, olvidada,
como si la muerte la poseyera,
En la distancia no la oigo gemir ni se quejarse,
porque que en su muda, plástica y larga espera,
sospecho que sabe que el habrá de venir.
porque que en su muda, plástica y larga espera,
miércoles, 8 de septiembre de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
Vi
Se que vi tus ojos, unas esferas que se fijaban sobre mi esta vez de una manera extraña, paralizados, entumecidos, como si la emoción o el asombro se hubieran apoderado de ellos. Tenían ganas de vaciarse, de desbordar esa laguna salada que por causa o motivo sube su nivel para demostrar que algún hilo escondido acababa de romperse.
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Habría que aprender
Habría que aprender a renunciar, a perder la esperanza en los perdidos, a dejar pasar la luz cuando nos encandila el sol.
Habría que aprender a huir, de los ríos con furia y las borrascas anunciadas, a correr mientras se pueda salvar algo.
Habría que aprender a comer de lo que nos alimenta las ideas y nos revuelve los conceptos, a engullir todo lo que a su paso nos deje plenos.
Habría que aprender a desaprender del miedo, a olvidar esos instantes de petrificación donde no se modula palabra y el tren se va.
Habría que aprender a no olvidar las palabras dichas, a no usar las infinitas letras para pronunciar promesas que jamás habrán de cumplirse.
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