jueves, 26 de agosto de 2010

Vi

Se que vi tus  ojos, unas  esferas  que se fijaban sobre mi  esta vez de una manera extraña, paralizados, entumecidos,  como si la emoción o el asombro se hubieran apoderado de ellos. Tenían  ganas de  vaciarse,  de desbordar  esa  laguna salada que por  causa o motivo  sube  su  nivel  para demostrar que algún hilo  escondido acababa de romperse.

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Habría que aprender


Habría que aprender a  renunciar, a perder la esperanza en los perdidos, a dejar pasar la luz  cuando  nos encandila el sol.
Habría  que  aprender a huir, de los ríos con furia  y las  borrascas anunciadas, a correr  mientras  se pueda  salvar algo.
Habría que aprender a  comer de lo  que nos  alimenta las ideas y nos revuelve los conceptos,  a engullir  todo lo que a su paso nos deje plenos.
Habría que aprender a desaprender del miedo, a olvidar esos instantes de petrificación donde no se modula  palabra  y el tren se va.
Habría que  aprender a no olvidar  las palabras  dichas, a  no usar las infinitas letras para pronunciar promesas que jamás habrán de  cumplirse.
Habría que aprender, habría  que aprender, pero yo sigo inculta.
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miércoles, 21 de julio de 2010

Tengo

Tengo
una guitarra difícil, cuatro almohadas disfuncionales, una nevera con esperanza y hasta una cana rebelde.
Tengo
un montón de vestidos sin fiesta, ocho cigarrillos mal fumados y un florero que parece ser lo único que florece entre estas cuatro paredes.
Tengo
cincuenta libros aburridos, las musas extraviadas, un taladro nuevo y frío por las noches.
Tengo
historias con nostalgia, fotografías sin nombres, unos zapatos incómodos y las uñas cortas.
Tengo
una familia adoptiva, un boleto para cualquier lugar del caribe, sonrisas falsas y mal genio los domingos.
Tengo
una casa en mis sueños, un rincón en mi oficina, poco maquillaje en mi rostro y una mariposa que me acompaña siempre.
Tengo
un lenguaje de miradas, vicios mal curados, lluvias por las mañanas y un amigo médico.
Tengo
dos cuentas bancarias, un abrelatas eficiente, cinco pares de gafas y una pregunta pendiente, vos…
¿cuándo te tengo a vos?.

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miércoles, 14 de julio de 2010

Retazos de un Diario. Un día cualquiera #3

"Siempre es reconfortante hablar de el, porque sólo hay cosas buenas que decir. Logré cerrar los ojos y me reencontré con esa orquesta de dientes perfectamente alineados iluminando el espacio y con su voz que me remedaba diciendo Bonito ¿yo?, ¡Bonita tu!"

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Remordimientos

Llegan momentos en los que los remordimientos no se sienten, se causan.
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Diccionario

Tengo un diccionario de infinitas palabras donde todas significan lo mismo.
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Buscar y encontrar

Buscar y encontrar a veces resultan en un dar por perdido.
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sábado, 26 de junio de 2010

En Caída

Que me azote la duda,
que me cerque el maldito temor,
que se me confundan las ganas,
pero el coraje, ese que acampa en los hilos de mi piel
no recoja su tienda de campaña
porque ya salté, y voy del despeñadero al negro abismo.
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martes, 22 de junio de 2010

Retazos de un Diario. Un día cualquiera #2

"Cuanta tecnología, computadores, dispositivos, reproductores y un poco más, tanto botón junto abruma, incluso a veces me hacer sentir fuera de contexto, pero no importa, ser análogo tiene su encanto. En teoría parte de estos avances son para hacernos al vida más fácil, por ejemplo deben servir para que en el banco a uno le atiendan más rápido, sería ideal, pero eso... eso no pasa."

Retazos de un Diario. Un día cualquiera #1

"El entró con su semblante desparpajado y zapatos graciosos, me miró con esos ojos de color extraño que sólo el pude tener, se sonrió, me dio un abrazo y con un beso en la cien me dijo que disfrutes tu el camino al tercer piso; le vi irse. Tuve la sensación de que estaba todo perdido, jamás llegaría a ser la consorte de ese príncipe desvencijado".

jueves, 10 de junio de 2010

Historias junto al mar

Cuentan que las historias junto al  mar  se  despeinan  cuando aparecen las  nostalgias  y la hamaca mecedora,  se exponen  solas, taciturnas, pensativas,  se dibujan con suspiros  y se  cargan de caricias que la arena le  robó a  otra piel. 
Cuentan  que  en las  historias  junto al  mar las palmeras  susurran  los  recuerdos, las olas furiosas  ocultan el desatino  y las ballenas presumidas  son como las buenas palabras sólo se asoman  cuando les provoca.
Cuentan que las  historias junto al mar  se olvidan en la  contemplación, se pierden en los crepúsculos  y se juran una  sola  noche para que todo lo que queda de ellas se lave en la sal. 

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miércoles, 9 de junio de 2010

Cuando no te encuentro

Y es cuando no te encuentro que me entrego a esa isla de concreto en un acto compulsivo,suicida, sorteándome la suerte entre  caballitos de acero que galopan a merced de los destellos verdes y rojos del caballero que controla el vaivén.