Tiempo, a mi qué me importa el tiempo
si solo en dos, tres, tal vez seis resquicios
mi rostro a cobijado tu rostro
y aun así te he sabido como yo misma,
tal vez desde los libros de historia,
o desde el tiempo
cuando éramos vacío, silencio,
nada y algún día,
aquel del mes primero.
Aquí hay "De Todo Como en Botica"... de lo que veo y no puedo ver, de lo que oigo y escucho, y mucho de lo que no entiendo y me desconcierta.
domingo, 1 de mayo de 2016
jueves, 21 de abril de 2016
Obediencia
Ama al prójimo como a ti mismo -dijo el maestro-,
cómo he de cuestionarle, si te amo como amo a mi propio cuerpo,
aunque me seas ajeno como el hombre que camina por la acera del frente,
o que el vive en la casa de otra.
cómo he de cuestionarle, si te amo como amo a mi propio cuerpo,
aunque me seas ajeno como el hombre que camina por la acera del frente,
o que el vive en la casa de otra.
No es un testamento
Este no es un testamento,
no queda nada,
es la última voluntad,
la mía,
va entre los pliegues del verbo que saborea esta boca de juez.
Leo ya las líneas de la última esperanza,
me abrazo a las inquietas esquinas del destino,
no se dónde conducen,
las dejo allí,
que encuentren la salida al laberinto de las promesas rotas,
anhelos a medio andar.
Ahora llega quien me busca,
que me dejen morir,
desazón que me has de llevar.
domingo, 17 de abril de 2016
Recíprocos.
Me muero, te renaces
Te ries, me lloro
Me lluevo, te secas
Te tiemblas, me
aquieto
Me callo, te hablas
Te huyes, me quedo
Me amalgamo, te fundes
Te pierdes, me busco
Me trago, te respiras
Te arrugas, me extiendo
Me ayuno, te alimentas
Te dueles, me alivio
Me duermo, te sueñas
Te miras, me ciego
Me sereno, te alertas
Te ordenas, me empantano,
Me alerto, te calmas,
Así,
disonantes en las cosas,
Y reciprocos en la vida,
Y reciprocos en la vida,
te amo, me amas.
viernes, 8 de abril de 2016
Entonces
Entonces,
escucharé esa canción,
mil veces,
dos mil veces,
hasta que me sepa a aburrido.
Y,
leeré tus pequeños mensajes,
mil veces,
dos mil veces,
intentando convencerme que todo saldrá bien,
aunque salga mal.
escucharé esa canción,
mil veces,
dos mil veces,
hasta que me sepa a aburrido.
Y,
leeré tus pequeños mensajes,
mil veces,
dos mil veces,
intentando convencerme que todo saldrá bien,
aunque salga mal.
domingo, 27 de marzo de 2016
En todo y más
En las fotos de
Saint Denis que otro tomó,
en la banca rota
del parque,
en los café que
simulan otros lares,
en las galerías
donde no me acompañas,
en los cafés que
no bebemos,
en las sesiones
de música que nos perdemos,
en los libros que
no te veo leer,
en los retratos a
color.
Desde este lado,
desde este
idioma.
En las viejas
vías del tren que son camino,
en la risa de los
niños que se escabullen de sus cuidadores,
en la bibliotecas
repletas de libros,
en el perro que
pasea con su amo,
en los paraguas
con lluvia,
en la mirada
perdida de las mujeres desde los balcones,
en las mesas
servidas sin comensales,
en el curioso
murmullo de los museos.
Desde mis noches
despierta,
desde mis días a
solas.
en las puertas
con postigo,
en los jardines
que florecen en soledad,
en los carteles
que me cambian la ruta,
en la canción de
Navidad que suena a finales de marzo,
en las banderas
desvencijadas,
en los bares que
no abren los domingos,
en los gatos que
odias,
en los duendes
que se esconden,
incluso,
en estas vagas
líneas,
en todo y más,
te extraño y te amo,
te extraño y te amo,
ambos,
con la misma fuerza.
con la misma fuerza.
viernes, 19 de febrero de 2016
Despierta
Estoy en la mitad de la incertidumbre,
el miedo me corrompe, me perturba, me atrapa,
me acaricia desagradablemente.
Le temo más a tu reacción que a la mía,
porque la mía al menos la he ensayado frente al espejo,
le temo al desencuentro de los días, a la mirada esquiva,
a los monosílabos de tus manos.
Se que te atacan el pavor y el espanto,
traen inmerso el desolado traje de la distantes frases que ya no pronuncias,
de las simples imágenes que me dibujas como premio de consolación a la larga espera.
Lo medito y no te entiendo,
quizás son las verdades que no me dices,
si, si han de ser ellas,
se escaparon de tu alma y vienen atormentar mi fracturada existencia.
No hay noche eterna,
despierta amor, despierta
afuera es de día y el rocio que todo lo refresca nos espera.
domingo, 14 de febrero de 2016
¿Sentirse enamorado o ser un enamorado?
Hoy que todos están en medio del
mar de corazones, flores, chocolates y
enormes e inservibles peluches, pensé que debía hacer una reflexión, consiente,
clara y lejos de las pasiones que el “amor” nos provoca.
Es verdad, sentirse enamorado es
una delicia, un pequeño
infierno de diversión donde aceptas desde los dolores de estómago que producen las
mariposas que es básicamente un pequeño
estado de ansiedad, hasta las más ridículas declaraciones, y yo no tengo nada
contra ellas, me encanta lo ridículo; en
todo caso, creo que estamos un poco confundidos, una cosa es sentirse enamorado
y otra estar enamorado, una tiene que
ver con el hacer y la otra con el ser, la acción y la identidad traspapeladas
una vez más.
Hace un par de días me tropecé
con la charla de un coach que explicaba muy bien este tema usando un episodio
de la historia ampliamente conocido, la tentaciones Jesús en el desierto, y no me quiero poner religiosa, nada más
lejos de esa instancia, solo lo que el ejemplo es sencillamente perfecto, me
explico, la narración bíblica dice que Satanás le hizo unas propuestas al
Señor, le dijo que si “convertía las piedras en pan”, que si “se lanzaba desde
lo alto” y, que si “le adoraba”, le daría o recibiría algo a cambio, pues yo
estoy convencida que Satanás NO dudaba
sobre quien “era” Jesús o sobre lo que
podía “hacer”, justo por eso lo quería empujar a hacerlo, y Él, Jesús, tampoco dudó sobre ambas cosas, porque nunca le
respondió “No puedo”; a este punto se preguntarán ¿qué tiene que
ver eso con el amor?, pues todo.
Cuando las personas nos
enamoramos entramos en un proceso de descubrimiento, empezamos a
reconocernos y sin lugar a duda a
darnos, y es en ese punto donde me voy a detener en primer lugar. Darse en una
acción que va marcada por lo que podemos “hacer” por el otro o para el otro, y no está mal, sólo que erradamente en muchos
casos es lo que gobierna nuestras relaciones, así de lapidario, pasamos
nuestras experiencias amorosas valorando al otro por lo que pueden hacer por
nosotros o podemos hacer por el, que si vino a buscarme, si le compré, si dejó de hacer esto o lo otro, que si tengo
que ir a tal o cual lugar, entre cientos de cosas, porque si no lo hago el o
ella van a pensar que no lo amo, o no me
ama, no sería mejor preguntarse ¿Por qué tengo que demostrar para que me crean?, cuando veo a la gente preocupada porque en días como hoy "tienen", que enviar esquelas, dulces o hacer algo especial para exhibir y manifestar su afecto siento que estamos perdiendo las perspectivas; ven porque si tiene que ver la historia de Jesús y el pata e’ cabra con esto,
Jesús no tuvo que demostrar quien el era, le presionaron en el hacer, si, pero no se sometió a las exigencias modeladas de su interlocutor.
En un segundo lugar quisiera
reflexionar sobre el ser un enamorado, serlo te da identidad, y las personas con una identidad clara se
reconocen a distancia, le brotan actitudes, comportamientos y acciones llenos de verosimilitud, y no
por obligación o peor aún por enajenación; en definitiva no hay una despersonalización del ser.
Conozco decenas de relaciones incluso
alguna mía, en la que el hacer a decantado en fracaso, porque alguno de la relación, si no ambos pierden su verdad, autenticidad y esencia por el otro, no me malinterpreten, no digo que si
a su amado le gusta que usted cocine alguna tipo de receta, arepas por ejemplo, usted no las haga, pero hágalas porque es una decisión legítima, sin refunfuños, sin nostalgia de cuando no
lo hacía, de seguro le quedarán más
sabrosas, sea un auténtico
enamorado, disfrute ese espacio, pero no se obligue a hacer cosas que le hacen
perder su consonancia con la vida, respete al otro, si, pero por encima de cualquier exigencia respete su propio carácter,
porque sino despertará un día amargado extrañándose. Si lo suyo no es celebrar
el día de los enamorados el 14 de febrero hágalo saber, quien se ha enamorado
de usted lo entenderá, porque cuando se ama hasta lo que no nos gusta del otro
es llevadero, no es que no tenga detalles especiales, sólo no los fuerce porque lo obligado se
nota, y mucho.
Hace algunos años, cuando era una
adolescente estaba perdidamente enamorada de alguien y aunque soy de las que
recuerda todas las fechas y momentos especiales, un día descubrí que mi dulce
tormento se la pasaba enfermo de gripe y no se cuidaba, entonces tomé la
decisión de ir a una farmacia y comprar un canasto impensable de vitamina C y
antigripales, me dirigí a su casa toqué el timbre y al verle dije: “solo vine a dejarte esto porque no quiero escuchar que estas
nuevamente agripado y deseo que estés bien”, luego me fui, yo no se si el
recuerde ese pequeño episodio pero para mi ha sido uno de esos actos desobligados de
ser una enamorada, y no me pidió que lo hiciera y yo, no esperaba
que el me amara más por haberlo hecho, y cuando lo pienso mi único interés en ese momento era el bienestar de ese chico. Hoy, reconozco ese insignificante evento como un acto de verdadero amor, gobernado por el ser, no por el hacer.
El amor se basa en el respeto, el compromiso y la admiración, en una decisión, entréguese
con todo, con lo bueno, lo malo, no se engañe ni engañe a su compañero
mostrándole algo que usted no es, porque como dice el refrán popular, las
mentiras tienen las patas cortas y siempre terminan mal, siéntase enamorado,
pero por sobre todo sea uno y si hoy quiere regalar un peluche inservible hágalo,
pero con la convicción de que es un acto de amor no de obligación.
Para quienes lo celebren, feliz día del amor.
sábado, 23 de enero de 2016
Escribir para...
Drenar, exorcizar, tamizar,
dibujar frases con el excelso misterio del idioma
llorar con las letras tristes o bailar con la alegres,
en el caso de que las letras tengan emociones.
Mentir, jurar, bendecir,
contar verdades o matizar con pletoricas palabras el amor,
simular disparates elocuentes,
moldear leyes, replicas, sentencias.
Historiar, ficcionar, cartear,
pintar lapidarias negativas o sortear el insomnio,
apasiguar la mudez,
componer canciones, poemas, ensayos.
Revelar, anunciar, pronosticar,
solicitar medicinas que solo farmacéuticos y boticarios
entenderán,
dejar recados o notas de adios,
Pretender
inteligencia, elocuencia, sapiencia.
Complicar, confundir emarañar,
versear las calles y paisajes que se le niegan a los ciegos,
describir el olor a lluvia,
publicar noticias, opiniones, mentiras.
Escribir
Simplemente
para ti,
para mi,
para los dos.
martes, 29 de octubre de 2013
Cincuenta Años
Ya no se sí me ofreciste o pediste cincuenta años de vida juntos.
Cincuenta años,
Se leen rápido, a mi me parecen pocos,
y mientras tu me propones duplicarlos o hacerlos eternos,
yo me regodeo en risas pensando en esta vida tan descuidada,
tan falta de sueño y de ti.
Medio siglo para leernos poemas de amor en la terraza,
cocinar platos extraños,
cambiar de país, de nacionalidad, de idioma,
discutir sobre el clima, la política o las forma en las que no nos
besamos,
contar monedas, pagar deudas,
o simplemente sorprendernos por el milagro de la vida y la muerte.
Diez lustros para hacer promesas, cumplirlas, romperlas,
bailar boleros, mirarnos y dejar de mirarnos,
para dormir en una misma cama donde gatos y perros no pueden acompañarnos,
balancearnos en mecedoras,
amarnos, odiarnos, acariciarnos, todo con la misma
intensidad.
Seiscientos meses para poblar una casa con niños que bailen y pinten en la
estancia,
elegir platos que no compraremos, despedir a los amigos,
llorar, reír,
discutir sobre tus ambiciones o las ranuras del techo,
ignorarnos las arrugas, tus canas, mi mal genio.
Dieciocho mil doscientos cincuenta días para...
desvelarnos y despertarnos haciendo el
amor, o la guerra,
contemplarnos, darnos la espalda,
buscarnos, perdernos, encontrarnos,
orarle a Dios, pelearle a Dios,
descubrirnos, aburrirnos,
llenarnos de moho, de fotos, de recuerdos.
Y aún sin
saberlo, aquí están, aquí estoy,
para dártelos o recibirlos,
total,
¿Cuanto pueden ser cincuenta años amor mío?.
martes, 2 de julio de 2013
A Usted. Carta 1
Extraño Sin Razón;
Le escribo a usted que desde que recién le conozco no logro pensar en otra que no sea usted.
Probablemente le extrañe esta carta, pero debo decirle que de una forma incontrolable le he convertido en el centro y protagonista de mis conversaciones y motivaciones.
He de aclararle que no le encuentro sentido a todo esto, si es que usted me parece políticamente incorrecto, odio su manera de reir, esa galantería tan natural, tan suya, que me parece empalagosa y aprendida en el siglo pasado, me desagrada que quiera sobresalir por encima de mi usando su voz fuerte y melodiosa, no puedo soportar que tenga pasado y mire si no es uno sólidamente complicado, sin embargo, pienso que esas cosas de alguna manera me sirven para apartarme de usted, aunque sea solo por un tiempo, el que transcurre entre un día y otro mientras suena el teléfono, por fin escucho su voz, y entonces olvido todo lo que odio de usted, sonrío y por cinco o seis minutos le amo.
Me despido pidiéndole que tenga la dignidad de no aprovecharse de este tiempo de debilidad mío.
Sinceramente,
Quien le escribe.
Le escribo a usted que desde que recién le conozco no logro pensar en otra que no sea usted.
Probablemente le extrañe esta carta, pero debo decirle que de una forma incontrolable le he convertido en el centro y protagonista de mis conversaciones y motivaciones.
He de aclararle que no le encuentro sentido a todo esto, si es que usted me parece políticamente incorrecto, odio su manera de reir, esa galantería tan natural, tan suya, que me parece empalagosa y aprendida en el siglo pasado, me desagrada que quiera sobresalir por encima de mi usando su voz fuerte y melodiosa, no puedo soportar que tenga pasado y mire si no es uno sólidamente complicado, sin embargo, pienso que esas cosas de alguna manera me sirven para apartarme de usted, aunque sea solo por un tiempo, el que transcurre entre un día y otro mientras suena el teléfono, por fin escucho su voz, y entonces olvido todo lo que odio de usted, sonrío y por cinco o seis minutos le amo.
Me despido pidiéndole que tenga la dignidad de no aprovecharse de este tiempo de debilidad mío.
Sinceramente,
Quien le escribe.
lunes, 8 de abril de 2013
#YoSoyVenezolana
La semana pasada recibí una oferta laboral nueva, que posiblemente mejore mi calidad de vida, me alegré y agradecí
a Dios por ello, sin embargo, la noche siguiente la alegría se me convirtió en
reflexión y luego en llanto, un nutrido grupo de artistas me recordaron que
#YoSoyVenezolana y la oferta que estaba recibiendo había llegado
porque estaba en otro país, si, llevo viviendo 6 años en otro
país, a veces olvido que no estoy en casa.
En estos años he estado
profundamente agradecida con Colombia, si, con ese vecino que cuando era niña
nadie quería, el que todos mirábamos con desdén y vergüenza, ese país
al que la guerra le ha costado sangre y dolor, pero que con la voluntad política
de muchos ha logrado encaminarse y darle a sus ciudadanos un mejor país
para vivir, pero ese no es el tema que me atañe, el tema no es Colombia, el
tema es Venezuela, por eso les quiero compartir algo de mi vida.
- Yo lo que quiero es
zapatear - le dije a mi mamá cuando regresábamos frustradamente de
una prueba p ara ingresar a estudiar gimnasia artística, yo tenía unos cinco años,
y es que cuando tienes esa edad eso se traduce en quiero bailar
joropo, en aquella época el flamenco no estaba de moda, así pues mis papás
que me inscribieron en la Escuela de Danzas Yolanda Moreno. Pasaron once años, y en medio de mi admiración por Yolanda y su hermana Patricia, me
gradué de bailarina de danza nacionalista en el otrora Sistema Nacional de
Danzas, es por eso que ahora entiendo porque cuando estoy nostálgica
de este lado de la frontera pongo a todo volumen un par de calipsos, un
zangueo, una gaita negra o un joropo, y como dicen en mi tierra,
cojo mínimo.
Pasó algún tiempo, crecí, me
gradué de periodista y en el 2001 cuando ejercía en mi primer trabajo, entre
disturbios y una larga jornada electoral universitaria conocí al que
fuera elegido ese día como presidente de la Federación de Centros de
Estudiantes de la Universidad de los Andes en Mérida, Tareck El Aissami,
el actual Gobernador del estado Aragua, pero también conocí el peligro del
ejercicio del periodismo, viví el miedo, sentí balas atravesar
patios y salones, ese miedo algo cambió en mí, y por destino o desatino años
después me dediqué a la publicidad, profesión que he ejercido hasta hoy.
En el año 2007 llegué a
Colombia con la excusa de haber obtenido una beca para Especializarme en
Gerencia de Mercadeo, buscaba un respiro a la situación en política que ya era
palpante y evidente en Venezuela, pensé que en 18 meses regresaría, pero
antes del año en Venezuela ya habían cerrado RCTV, la cosa se estaba poniendo
dura así que decidí quedarme, explorar opciones y
encontrar oportunidades, las hallé, y mi vida cambió, me convertí en
inmigrante; y me llené de ausencias, el inasistente se hizo constante,
empecé a perderme la navidad con la familia, el cumpleaños con los amigos, la
muerte mi abuela, el nacimiento de mis sobrinos, la boda de los compañeros
de siempre, en fin, empecé a perder mi vida en Venezuela, y eso no es chévere.
De este lado de la frontera
me reencontre con una de mis pasiones, la fotografía, volví a la universidad me
compré una cámara y empecé a disparar, para algunos tengo talento, para otros
no, pero ciertamente algunos locos me ha dado la oportunidad de exponer mis
fotos y curiosamente la primera vez que lo hice también fue en el extrajero,
pero representando a Colombia, yo, una venezolana era la cuota colombiana
en esa colectiva en Europa, y eso dolió, insisto, no es chévere.
Luego de manejar varias
marcas en Colombia, me entregaron el reto de sacar del anonimato la marca de la
empresa Oficial de Correos de Colombia, y lo hice, con mi equipo pusimos a
sonar a 4-72, en los últimos dos años le enseñe a un país que su empresa
entregaba lo mejor de sus sueños y sus proyectos, que estaba “entregando lo
mejor de los colombianos”, y ese a hasta la fecha, ha sido mi logro profesional
más importante, del que estoy muy orgullosa, luego de esto empecé a sentir que
había encontrado mi lugar en Colombia, a este punto y por fin algo me
pareció chévere.
Hace un par de días recibí una
llamada, me estaban ofreciendo manejar la campaña publicitaria de turismo del
país, que honor tan grande, un gran proyecto que estaría feliz de
sacar adelante, pero por la noche me senté a través del Internet, como
nos toca a los emigrantes, y vi repetición del acto que protagonizaron un
nutrido grupo artistas venezolanos en apoyo a Henrique Capriles, y la alegría
se me convirtió en llanto, y mientras los escuchaba y se me escurrían las lágrimas
recordé que no solo soy publicista, sino que aún soy bailarina, fotógrafa y por
encima de todo eso Soy venezolana, y me pregunté: ¿No debería estar yo creando
campañas para decirle a lo venezolanos que IPOSTEL entrega lo mejor o
invitando al mundo entero a visitar Venezuela? ¿No deberían estar
firmadas con un Venezolana todas mis fotos?.... Y llegó la respuesta: En
Venezuela el correo no funciona, la infraestructura turística tampoco, los
espacio de arte están limitados para los que se venden al gobierno y lo único
que se publicita es odio hacia quien piensa diferente, entonces reafirmé mi
posición y el 14 de abril El Flaco tiene mi voto, porque yo también
quiero un cambio, una sola Venezuela y una ganas locas de volver por las oportunidades que se me quedaron pendientes
hace seis años atrás, pero sobre todo, porque a mi ese país aún
duele y aunque esté lejos, tengo un eco que me retumba en el alma, y... parafraseando
a Gledys Ibarra repito “yo tengo un cartoncito plastificado que dice: #YoSoyVenezolana”.
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