martes, 22 de junio de 2010

Retazos de un Diario. Un día cualquiera #1

"El entró con su semblante desparpajado y zapatos graciosos, me miró con esos ojos de color extraño que sólo el pude tener, se sonrió, me dio un abrazo y con un beso en la cien me dijo que disfrutes tu el camino al tercer piso; le vi irse. Tuve la sensación de que estaba todo perdido, jamás llegaría a ser la consorte de ese príncipe desvencijado".

jueves, 10 de junio de 2010

Historias junto al mar

Cuentan que las historias junto al  mar  se  despeinan  cuando aparecen las  nostalgias  y la hamaca mecedora,  se exponen  solas, taciturnas, pensativas,  se dibujan con suspiros  y se  cargan de caricias que la arena le  robó a  otra piel. 
Cuentan  que  en las  historias  junto al  mar las palmeras  susurran  los  recuerdos, las olas furiosas  ocultan el desatino  y las ballenas presumidas  son como las buenas palabras sólo se asoman  cuando les provoca.
Cuentan que las  historias junto al mar  se olvidan en la  contemplación, se pierden en los crepúsculos  y se juran una  sola  noche para que todo lo que queda de ellas se lave en la sal. 

Compartir

miércoles, 9 de junio de 2010

Cuando no te encuentro

Y es cuando no te encuentro que me entrego a esa isla de concreto en un acto compulsivo,suicida, sorteándome la suerte entre  caballitos de acero que galopan a merced de los destellos verdes y rojos del caballero que controla el vaivén.

domingo, 21 de marzo de 2010

Se te escapó

Recuerdo que solía mirarte desde lejos,
casi con miedo, casi imposible, resignada, 
vagaba silenciosa y paciente entre los espacios que escasamente dejabas para mis movimientos.

Un día me ignorabas, 
al siguiente  también,
pero entre tanta desatención extraviaste una mirada
juguetona, despistada, irresponsable,
semejante a un niño impertinente,
de esos que dicen lo que no se debe cuando sus padres no lo observan,
y se te cruzó con alguna otra que yo bien perfilaba a ti desde mi proa.

Te vi destemplarte;
como el perro se sacude el agua luego de un baño intentando quedar seco,
así buscaste retomar tu semblante,
pero no encontraste tan siquiera la manera de recuperar tus ojos,
y en una sonrisa de franca picardía que se asomó desde mi boca
te descubriste corriendo a ciegas hacia espacio que a mi lado esperaba por vos. 


Compartir

Hoy

Hoy me llamaste por mi nombre, con todas sus sílabas,  letras, tildes y buen acento,  he descubierto que los sabes, porque no usaste ese burlón apodo  con el que  me distingues y al que yo  como  por acto reflejo, respondo con una  sonrisa  irónica.

Hoy me llamaste por mi nombre, porque  te diste cuenta que querías saborearlo entre  tus labios o quizás  tu intención era que volteara a mirarte  sin  ironía,  simplemente atenta, para  verme como  soy,  pero en el fondo no te hace falta, yo lo hago sin que me  provoques, sólo que sucede cuando no te das cuenta.

Hoy me llamaste por mi nombre, para no pedir permiso, para  colgarte de mi cuello mientras observas las imágenes que destruyo con mis manos, buscando un coqueto roce que te garantice que no hay nada que yo quiera mirar que no seas tu.

Hoy me llamaste por mi nombre,  y sólo  espero que vuelvas a repetirlo

Compartir

martes, 26 de enero de 2010

En un cuerpo

En un cuerpo lleno de alcohol, libre del desatino, de sus  consecuencias, escucho pájaros que me recrean una angustia de amor en la ventana, pienso en vos, en la  ausencia de vos; mientras, un cigarro que motiva el presagio de un olvido que me recuerda estoy por vos, aunque  eso  signifique, sola.
Compartir

Al contrario


No busco desesperadamente un  amor,
estoy desesperadamente enamorada de lo busco.

Algo bueno


Es preferible que te vayas, es la única manera de  que  hagamos  algo bueno,  despedirnos.


Bien su trabajo


La vida sólo hace bien su trabajo cuando las palabras nos rozan, golpean  o acarician, por eso  todos debemos tener un  poeta dentro para que no nos fallen los versos de amor, ni las cartas de despedida.

Eso Somos

¿Qué somos? Peguntó.
Somos dos tontos tratando de resolver un montón de años en una conversación.
Somos dos tontos que se descubrieron felices uno al lado del otro.
Somos dos cobardes, eso somos. Respondí

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Esa de allá…

A través de ti le di la bienvenida y la despedida a muchos pero no puedes saberlo porque no hablas ni tienes memoria. Tu que pareces tan fría y lejana has sido la más cálida y entrañable compañera.

Lástima que no tengas recuerdos, podríamos conversar de las tantas veces que resguardaste las ingenuas notas de amor que me dejaba aquel escurridizo niño, o de las desgarradoras escenas que protagonizaba en tus brazos cada tarde al ver partir a mi primer amor.

En la edad escolar me esperabas y te asegurabas que estuviera resguardada daba igual si el sol era inclemente o te empapaba el más torrencial aguacero, no me fallabas, estabas siempre allí, protectora.

Que bueno sería que como dos íntimas amigas habláramos de los personajes que con ayuda de tu hermético amigo sonoro anunciaban su llegada, como aquel que una noche se apareció con todo para una cena que luego los nervios no le dejaron comer, o ese otro que cada cuanto al sentirse solo le daba por llegar a ti y casi a golpes te exigía que me llevaras a su encuentro.

Sigo insistiendo, no es justo que no tengas memoria, así podríamos recordar sonrientes el suspiro que inspiraba ese bonito espécimen que me llevaba como caballero andante a tu regazo cada fin de año.

Tu la siempre pulcra, la vestida de blanco, la inmaculada fuiste testigo de tantas cosas que tendrías historias para contar en libros, pero supongo que aún sigues allí inamovible, silenciosa, discreta.

¡Que buena vaina amiga mía! que por ser sólo la metálica puerta del zaguán en la vieja casa materna ignores esta extraña melancolía que es por vos y sólo por vos…

Ve

Puedes perderte entre las nubes y entre los poros del papel,
o si lo prefieres,
en el sudor que sale de mis dedos mientras construyo estas líneas.
Buen viaje, ¡excelente viaje!,
Ve y desperdíciate,
extravía el tiempo, los rumbos y tus jóvenes ideas,
lárgate como se van al cielo las gotas que se evaporan al cesar la lluvia.
¿Le encontraste miedo al andar sin rumbos y caminar en círculos?
revuélcate en lo imposible, en lo insalvable, llénate de hastío,
cólmate de enormes y rotundas lágrimas hasta que parezcan verdadero llanto.
Confúndete de gozo, extravíate en la risa,
convérsale a las palmas de las manos y a la planta de tus pies,
y las pestañas,
y al ojo con el que miras la ventana por la que ya no te asomas;
borra de la memoria las palabras no dichas,
fatígate de los delirios,
y cuando agotado no puedas arrastrar ni una migaja del pan que se endureció en la mesa
regresa a este desorden donde se reconcilia la vida.